The challenge of disembarking three cruise ships docking simultaneously in Puerto Vallarta on a given day and directing passengers securely and efficiently to the numerous options available onshore is met without a hitch at our recently renovated terminal. On the other hand, loading a ship with fuel and provisions for thousands of passengers and crew — not to mention their luggage — is a different beast altogether.
API anticipated this when they assembled their master plan for the terminal a few years ago. Although it hasn’t been done, the construction of a terminal building is contemplated to handle both the needs of passengers disembarking just for the day and those boarding a homeport cruise. In the interim, relying on a large-scale tent, a solution successfully implemented in the port of Los Angeles, would not be out of the question.
In terms of manpower, API would rely on a third-party company specialized in this type of operation. There are at least two such companies in Acapulco, where Princess has experimented with limited passenger boarding and Pullmantur, a Spain-based cruise ship company, is expected to reposition one of its vessels to begin a series of affordable cruises along Mexico’s Pacific Riviera directed to the Mexican market. Ultimately, such a company would boost our economy by generating a considerable amount of long-term employment for Vallartenses.
While cruise ship passengers that disembark in Puerto Vallarta do so only for a few hours, passengers departing from Puerto Vallarta paint a different picture. Cruise ship passenger trends indicate that passengers arrive at their departure city up to two days in advance, leaving up to two days later. This opens an extraordinary window of opportunity for many of Puerto Vallarta’s primary industries.
Cruise ship companies usually package their trips, partnering with local hotels that offer accommodations during the nights preceding and following a cruise, an obvious incentive to our hotel industry, given the number of hotel rooms available in Banderas Bay. On the other hand, a repeat passenger or crewmember might choose to invest in his own home in Puerto Vallarta, thus benefiting our booming real estate industry. And while local restaurants and shops already benefit from cruise ship passengers, the benefit would increase from the sheer number of visitors eagerly exploring our city as they await their departure. Last but not least, cruise ships such as those embarking or disembarking in Alaska, frequently feature onshore overnight excursions as an option for passengers wishing to have “the best of both worlds” as they discover a new destination, thus creating increased opportunity for local activity providers.
El reto de desembarcar tres cruceros que arriban simultáneamente en Puerto Vallarta en un día cualquiera y dirigir a los pasajeros de forma segura y eficiente a las numerosas opciones disponibles en tierra se realiza sin dificultades en nuestra recientemente renovada terminal. Por el otro lado, cargar un barco con combustible y provisiones para miles de pasajeros y personal – sin mencionar su equipaje – es una bestia completamente diferente.
API anticipó esto cuando creó su plan maestro para la terminal hace unos años. Aunque no se ha realizado, la construcción de un edificio terminal está contemplada para satisfacer las necesidades de pasajeros que desembarcan sólo por un día y para aquellos que pudieran abordar en puerto de origen. Mientras esta terminal es construida, no se descarta la posibilidad de utilizar una tienda de gran tamaño, una solución que ya ha sido imple-mentada exitosamente por el puerto de Los Ángeles.
En términos de capital humano, API dependería de una compañía externa especializada en este tipo de operaciones. Hay por lo menos dos compañías en Acapulco, donde Princess ha experimentado con pequeños grupos de pasajeros y se espera que Pullmantur, una compañía española de cruceros, reposicione uno de sus barcos para comenzar a realizar una serie de cruceros de bajo costo a lo largo de la Riviera del Pacífico Mexicano, dirigidos al mercado mexicano. Finalmente, una compañía como estas impulsaría nuestra economía al generar una cantidad considerable de empleos a largo plazo para los vallartenses.
Beneficio para otras industrias locales Mientras que los pasajeros de cruceros habitualmente desembarcan en Puerto Vallarta sólo por unas horas, aquellos pasajeros que par-tiesen de Puerto Vallarta pintarían una imagen completamente diferente. Las estadísticas de cruceros indican que los pasajeros arriban al puerto de origen hasta dos días antes de la salida, y se van hasta dos días después. Esto abre una extraordinaria ventana de oportunidad para muchas de las principales industrias de Puerto Vallarta.
Las compañías de cruceros usualmente crean paquetes con sus viajes, asociándose con hoteles que ofrecen alojamiento durante las noches que preceden y siguen al crucero, un obvio incentivo para nuestra industria hotelera dado el número de habitaciones de hotel disponibles en Bahía de Banderas. Por otro lado, un pasajero habitual o miembro de la tripulación puede que desee invertir en su propia casa en Puerto Vallarta, beneficiando así a nuestro próspera industria de bienes raíces. Aunque los restaurantes locales y tiendas ya se benefician de los pasajeros de cruceros, el beneficio aumentaría simplemente por el vasto número de visitantes que felizmente explorarían nuestra ciudad mientras esperan su partida. Por último, pero no por eso menos importante, los cruceros como aquellos que embarcan o desembarcan en Alaska a menudo cuentan con excursiones de una noche para aquellos pasajeros que desean tener “lo mejor de los dos mundos” mientras descubren un nuevo destino, creando así una posible oportunidad para los proveedores de actividades locales.
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