“The song had stayed put until my father’s illness made me realize how short and fragile life is,” confesses the composer. To her surprise, her feelings when she wrote the song remained the same, and fate helped her dreams come true. Almost 40 years later, her Hymn to Vallarta was introduced at an event sponsored by the city council.

A Sense of Belonging

Yolanda Guadalupe Garduño belongs to a prominent family in Puerto Vallarta. Her grandfather, Roberto Contreras Quintero, was once the mayor of Vallarta, and her grandmother, Catalina Contreras, is a well-known writer. “All my family is from here. My father arrived with the tobacco industry, married my mother, and they had three sons and one daughter – I was the only girl,” she recalls.

Thanks to these deep family roots, Pita, as she’s also known, is proud of being a patasalada (Puerto Vallarta native). “I moved to San Diego when I got married 29 years ago, but I still feel part of Puerto Vallarta. I spend every vacation here with my kids, who already love this port,” she declares enthusiastically.

Perfecting the Hymn

When she retook the project, this enterprising woman sent it to a record company in the United States, where they made a piano version that was sung in Spanish. The next step was to introduce the song in Puerto Vallarta. The project started taking shape when Professor Jeffrey Fernandez, then dean of the Universidad de Guadalajara Vallarta campus, helped Pita by contacting the head of Vallarta’s Art and Culture Department.

During this time, she continued working on the song, creating a second version in Vallarta that included guitars. The final version was created when Pita met Daniela Lopestri, who sang the final version of the song in both Spanish and English.

The Hymn Grows

The hymn’s success has exceeded all of Guadalupe’s expectations: that the song would be played only in Spanish on the local radio. “There was a point when I thought, if I die tomorrow I’ve already attained all that I wanted!” says Pita. Yet she’s never stopped working at promoting the song, taking advantage of its positive reception and sales at local record stores.

Thus, the hymn was born, thanks to a woman from Puerto Vallarta who believed in her dream and fought for it until it was realized, despite having no musical education. “I dedicate this song to my beloved Puerto Vallarta, second to none in my heart; to my mother, Yolanda Contreras, who was my inspiration; to the memory of my father, Carlos Garduño Mejía; and to my brother, Carlos Garduño Contreras; but above all, to my Puerto Vallarta family, who has given me the support I’ve needed and has always made me feel part of the family.” JP

“La canción se había quedado guardada hasta que la enfermedad de mi papá me hizo pensar que la vida es frágil y corta”, confiesa la novel com-positora. Para su sorpresa el sentimiento con el que compuso la canción sigue intacto y la magia del destino cooperó para cristalizar su anhelo. Casi cuarenta años después se presentó el “Himno a Vallarta” en una concurrida recepción auspiciada por el H. Ayuntamiento local.

El Arraigo al Puerto

Yolanda Guadalupe Garduño pertenece a una familia destacada en Puerto Vallarta, su abuelo Roberto Contreras Quintero fue presidente municipal y su abuela Catalina Contreras una conocida escritora. “Toda mi familia es de aquí. Mi papá llegó con la industria tabacale-ra, se casó con mi mamá y procrearon una familia de cuatro hijos en la que yo fui la única mujer”, recuerda.

Gracias a estas raíces familiares, Pita, como también se le conoce, se siente orgullosamente patasalada. “Ahora vivo en San Diego, California, desde que me casé hace 29 años, pero me sigo sintiendo parte de la familia vallartense. Cada temporada vacacional la paso aquí con mis hijos quienes ya le tienen mucho cariño al puerto”, asegura entusiasta.

Consolidando el Himno

Al retomar el proyecto, lo primero que hizo la inspirada mujer fue man-darlo a una compañía discográfica en Estados Unidos quienes le hicieron una versión cantada en español acompañada con piano. El segundo paso fue tratar de colocarla en Puerto Vallarta. El proyecto comenzó entonces a tomar forma cuando con la ayuda del profesor Jeffrey Fernández, ex rector de la Universidad de Guadalajara campus Vallarta, se puso en contacto con el entonces jefe del Departamento de Arte y Cultura.

Mientras luchaba por conseguir el apoyo seguía haciendo arreglos al himno con una segunda versión supervisada en Vallarta que tenía más sonidos de guitarra. Sin embargo, la producción final vio la luz después de que Pita conociera a Daniela Lopestri quien fue la intérprete que hizo la versión final de la canción en español e inglés.

El Himno Crece

El resultado ha superado todas las expectativas de Guadalupe quien al inicio sólo soñaba con que la canción se programara en las radiodi-fusoras locales en español. “Llegó un momento que dije, si me muero mañana ya logré todo lo que quería”, dice quien sin dormirse en sus laureles sigue trabajando para colocar la canción aprovechando la buena aceptación y ventas en tiendas de discos locales.

Así nació una canción compuesta por una vallartense sin conocimientos musicales que creyó en su sueño y lo persiguió hasta verlo consolidado de una forma profesional. “Yo dedico esta canción a mi Puerto Vallarta porque nunca ha tomado un segundo lugar en mi corazón. A mi madre Yolanda Contreras que fue mi inspiración, a la memoria de mi padre Carlos Garduño Mejía y mi hermano Carlos Garduño Contreras. Pero sobre todo a mi familia vallartense que me ha dado su respaldo haciéndome sentir parte de la familia todavía.”

References:

http://www.virtualvallarta.com

Archives