Discovering
Off-Malecón in Vallarta
Text and photos by Josef Kandoll W
Every city has its hidden corners, its unseen treasures. While sculpture is featured on the Malecon in Puerto Vallarta, those who know the city suggest that you not stop there. In fact, some of the more interesting corners are off the main drag.
This piece focuses on Vallarta’s off-Malecon sculptures, as well as tidbits and stories related to them. We chose not to include statues or busts, plastic or fiberglass installations, sculptures that are within a commercial space such as a hotel or restaurant, or those not easily accessible to the public. As most of them are located in or near downtown, you can locate them on our walking map.
Cada ciudad tiene sus rincones ocultos, sus tesoros por descubrir. Aunque el Malecón de Puerto Vallarta exhibe varias esculturas, aquellos que conocen la ciudad sugieren que no te detengas ahí. De hecho, algunos de los rincones más interesantes están alejados de los sitios más populares.
Este artículo se enfoca en las esculturas que no están en el Malecón de Puerto Vallarta, así como en pequeños relatos y detalles relacionados con ellas. Elegimos no incluir estatuas o bustos, instalaciones plásticas o de fibra de vidrio, esculturas que se encuentran en espacios comerciales como hoteles o restaurantes, o aquellas que no son fácilmente accesibles al público en general. Como la mayoría de ellas están ubicadas en o cerca del Centro, puedes situarlas en nuestro mapa.
El Caballito
Los Muertos Beach: Rafael Zamarripa Young Rafael Zamarripa was still a teenager when he won the prize for sculpture at Bellas Artes in Mexico City. Shortly thereafter, the Jalisco native’s design for Boy and Seahorse (El Caballito) was created, and then installed on Playa Los Muertos in 1970. For years, the innocent boy on the seahorse has been one of the symbols of this seacoast town. Even today, it is certainly one of the most frequently photographed. The original sculpture on Los Muertos was “lost” twice in storms, once inexplicably showing up in the basement of a prominent Vallartan home. (The second one, on the Malecon, was installed in 1976, although the installation was modified after Hurricane Kenna in 2002.)
Rafael Zamarripa era todavía un adolescente cuando ganó el premio de escultura de Bellas Artes en la Ciudad de México. Poco tiempo después, este joven originario de Jalisco creó el diseño de El Caballito, el cual fue instalado en Playa Los Muertos en 1970. Durante años, el inocente niño montando en el caballito de mar ha sido uno de los símbolos de este pueblo costero; incluso hoy, es ciertamente uno de los más fotografiados. La escultura original en Los Muertos se “perdió” dos veces durante tormentas, y una vez apareció inexplicablemente en el sótano de una prominente casa de Vallarta. (La segunda fue instalada en el Malecón en 1976, aunque fue modificada después del Huracán Kenna en 2002).
58 | VALLARTA Lifestyles
Ballena con su cría
Marina Vallarta: Octavio González A noteworthy greeting for those arriving to Puerto Vallarta is the Whale and Calf sculpture by Octavio Gonzalez at the entrance to Marina Vallarta. Inaugurated in March 2001, the Guinness-nominated piece weighs 12 tons and measures 13 meters in length and 8. 9 meters in height, balancing on a flipper surface of less than a square meter. Winter residents of Banderas Bay, humpback whales give birth in the safety of our bay. Conceived in the early ‘90s, the four-year project is Octavio’s homage to women, who not only conceive life but also devote themselves unconditionally to the family.
Un saludo de bienvenida inconfundible para aquellos que llegan a Puerto Vallarta es la escultura de la Ballena y su Cría de Octavio González en la entrada de Marina Vallarta. Inaugurada en marzo del 2001, esta pieza nominada al Guinness pesa 12 toneladas, mide 13 metros de largo y 8. 9 metros de alto, y se balancea en una aleta que se sostiene en una superficie menor a un metro cuadrado. Las ballenas jorobadas son residentes invernales en Bahía de Banderas y dan a luz en la seguridad de nuestra bahía. Este proyecto, que fue concebido a principios de los noventas y tuvo una duración de cuatro años es el homenaje de Octavio a las mujeres, no sólo por su capacidad de concebir, sino por consagrarse incondicionalmente a la familia.
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